Cofundación
¿Necesito un socio técnico o me vale una agencia?
Una agencia ejecuta lo que decides. Un socio técnico decide contigo. Si ya sabes exactamente qué construir y en qué orden, te vale una agencia y te saldrá más barata. Si todavía no lo sabes —y al principio casi nunca se sabe— una agencia te va a ejecutar decisiones equivocadas con toda la corrección del mundo, y te las va a facturar.
La pregunta que de verdad decide
No es cuánto cuesta cada uno. Es si tienes ya la especificación o si lo que tienes es una idea.
Con especificación, el trabajo es ejecutar, y para ejecutar una agencia suele ser mejor y más barata que cualquier otra opción: tiene gente, procesos y no se va de vacaciones a mitad.
Sin especificación, lo que necesitas no son horas de desarrollo: son decisiones. Y las decisiones no se subcontratan, porque quien las toma tiene que quedarse a vivir con las consecuencias.
El coste que no aparece en el presupuesto
Una agencia cobra por entregar. Si le pides algo que no encaja con el negocio, lo entrega igual, cobra igual, y tiene razón al hacerlo. El coste de esa decisión equivocada no está en su factura: está en los meses que tardas en descubrirlo.
Ese es el número que a mí no me cuadró en su día. La suma de facturas era razonable. El resultado, no.
Y la tercera opción, que es la que suele faltar
No hace falta elegir entre las dos. Lo que a mí me habría ahorrado la mitad del dinero era tener a alguien de mi lado que decidiera conmigo el orden y el alcance, y una agencia ejecutando eso.
Eso es lo que hacemos: no somos tu equipo de desarrollo, somos quien se sienta en tu lado de la mesa cuando hay que decidir qué se construye, a quién se le encarga y qué se deja fuera. La ejecución puede seguir siendo de quien ya la tenga.
Lo que esto no resuelve
Si tu problema es de dinero y no de criterio, esto no lo resuelve: acompañar decisiones cuesta menos que desarrollar, pero cuesta. Y si ya tienes claro qué construir, contratar criterio que no necesitas es exactamente el gasto que esta página dice que evites.
Mi trabajo es ahorrarte hostias.
No escribo tu producto: me siento en tu lado de la mesa cuando hay que decidir qué se construye, a quién se le encarga y qué se deja fuera. Lo que a mí me faltó cuando me gasté 40.000 € sin llegar a tener producto.
Cómo trabajamos


