Cofundación

Tengo un MVP hecho con IA y falla en producción. ¿Qué hago?

Lo que tienes no está roto: está sin terminar, y son cosas distintas. Un prototipo demuestra que la idea se puede construir; un producto en producción tiene que aguantar que la use gente que no eres tú, a la vez, haciendo cosas que no habías previsto. Nadie te avisó de que faltaba esa segunda mitad porque la primera se ve terminada.

Por qué se rompe justo cuando entra gente

Mientras lo pruebas tú, hay un usuario, una conexión, datos limpios y ninguna prisa. En cuanto entran diez personas aparecen cosas que en tu ordenador no existían: dos que hacen lo mismo a la vez, uno que rellena un campo con algo raro, una conexión que se corta a mitad, un pago que se queda a medias.

Un prototipo no está mal escrito por no cubrir eso. Está escrito para demostrar que la idea funciona, y lo demuestra. El error es confundir esa demostración con un producto.

Qué mirar primero, en este orden

Si estás perdiendo dinero o datos, eso va antes que cualquier otra cosa. Un pago que se cobra dos veces o un dato que se pierde no es un fallo más: es una llamada de un cliente enfadado y, si son datos de personas, algo peor.

Después, saber por qué falla. Si cuando algo se rompe no queda registro de qué pasó, cada fallo cuesta el triple: primero hay que reproducirlo. Antes de arreglar nada, conviene poder ver qué está pasando.

Y solo entonces, lo que se rompe más. Sin las dos cosas anteriores se arregla lo que más se nota, que casi nunca es lo que más cuesta.

Lo que no conviene hacer con las prisas

Reescribirlo todo de cero. Es la reacción natural y casi siempre la equivocada: tardas meses, vuelves a tener un prototipo, y los problemas que tenías eran de la parte que no reescribiste.

Contratar rápido a quien esté disponible. Un proveedor que llega a un producto que no entiende y con prisa por facturar añade capas encima del problema. A mí eso me pasó, y salió más caro que el problema original.

Lo que esto no resuelve

Esta página no arregla tu aplicación. Ordena por dónde mirar, que es lo que evita gastar en el sitio equivocado, pero cada producto falla a su manera y eso hay que verlo. Y si el problema es que nadie lo usa, arreglarlo técnicamente no cambia nada.

Mi trabajo es ahorrarte hostias.

No escribo tu producto: me siento en tu lado de la mesa cuando hay que decidir qué se construye, a quién se le encarga y qué se deja fuera. Lo que a mí me faltó cuando me gasté 40.000 € sin llegar a tener producto.

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