Cofundación

¿Cuánto cuesta de verdad desarrollar un MVP?

En mi primera startup me gasté 40.000 € y no llegué a tener el producto entero. Luego tuve que levantar una ronda de 100.000 € para poder continuar. El presupuesto que te dan nunca es el coste: el coste es el presupuesto más todo lo que nadie te dijo que hacía falta.

En qué se fue el dinero, que no fue en programar

La parte de escribir el código fue la más barata y la más rápida. Lo caro fue todo lo que rodea a eso y que nadie presupuesta: decidir qué se construía primero, rehacer lo que se construyó en el orden equivocado, esperar a proveedores que iban a su ritmo, y descubrir en producción cosas que se tendrían que haber decidido antes de empezar.

Un presupuesto de desarrollo cubre horas de trabajo sobre una especificación. El problema es que al principio no tienes especificación: tienes una idea. Y cada semana que pasa sin ella, alguien está facturando horas sobre supuestos que luego hay que deshacer.

Nadie me estafó. Es más incómodo que eso: cada factura era legítima y cada hora estaba trabajada. Simplemente estaban trabajadas sobre decisiones que no debería haber tomado yo solo y sin contexto técnico.

El proveedor no tiene tu problema, tiene el suyo

Un proveedor cobra por entregar lo que le pides. Si lo que le pides no tiene sentido para el negocio, lo entrega igual y te lo factura igual. No es mala fe: es que su trabajo termina donde empieza tu problema.

A mí eso me costó meses. Pedía cosas que sonaban razonables, se entregaban correctamente, y no servían. Y cuando no servían, la conversación era siempre la misma: esto es lo que pediste. Y tenían razón.

Lo que faltaba no era un proveedor mejor. Era alguien de mi lado de la mesa que supiera lo suficiente de las dos cosas para decirme «esto que vas a pedir te va a costar 6.000 € y no lo vas a usar».

Con IA es más rápido, y por eso es más fácil equivocarse caro

Hoy montas algo que funciona en dos semanas y te sientes invencible. Ese sentimiento es real y el prototipo también. El problema llega después: la aplicación falla con usuarios de verdad, no sabes por qué, y no sabes qué hacer cuando falla.

Un prototipo y un producto en producción se parecen en la pantalla y no se parecen en nada más. Entre los dos hay copias de seguridad, control de errores, pagos que no se pueden perder, datos de personas que no se pueden filtrar, y la capacidad de cambiar algo sin romper otras tres.

La IA acorta la primera parte muchísimo. La segunda no la acorta, y como la primera parece resuelta, se llega a la segunda con el presupuesto ya gastado y con la sensación de que estaba casi hecho.

Lo que sí cambia el número

Decidir el orden antes de encargar nada. Qué se construye primero no es una decisión técnica: es la decisión de negocio más caras de todas, y casi siempre se toma sin querer.

Saber a quién preguntar. La diferencia entre un proveedor que te encaja y uno que no son meses, y desde fuera los dos tienen la misma web.

Y tener a alguien que ya se haya estrellado en tu sitio. No por la experiencia en abstracto: por la lista concreta de decisiones que salieron mal y por qué. Eso es literalmente lo que yo vendo, y es lo que a mí me faltó.

Lo que esto no resuelve

Esto no hace que el negocio funcione. Si no hay mercado, un MVP impecable y barato tampoco se vende, y ese es un problema distinto que no se arregla con criterio técnico. Tampoco sustituye a un equipo: acompañar decisiones no es escribir el producto entero por ti.

Mi trabajo es ahorrarte hostias.

No escribo tu producto: me siento en tu lado de la mesa cuando hay que decidir qué se construye, a quién se le encarga y qué se deja fuera. Lo que a mí me faltó cuando me gasté 40.000 € sin llegar a tener producto.

Cómo trabajamos